miércoles, 14 de septiembre de 2011
Anécdota
Una vez con ganas de fastidiar a alguien, me encontré una piedra y le dije: Oh piedra, mírate, tan inerte, sin poder moverte por tí misma, y siempre viendo lo mismo. A lo que ella me respondió: Cindy, ¿acaso no te das cuenta de que en realidad me muevo, pero lo hago en una dimensión distinta, que tú poco entiendes, y en la que si te mueves, lo haces tan poco, que pasas casi desapercibida? Te aseguro que hace un millón de años, que para mi no es nada, el paisaje era distinto aquí.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario